ESMIRNA

Ýzmir, que es la tercera ciudad más grande de Turquía con una población de más de 4 millones de habitantes es asimismo el puerto de exportaciones más importante del país.
Los primeros asentamientos de Esmirna se remontan hasta el III Mileno a. de J. C. Las primera colonias fueron las de los lelegianos, los antepasados de los carios procedentes del Mar Egeo. La región de Esmirna, que pasó el II Mileno bajo la soberanía hitita, fue invadida por los ‘’pueblos del mar’’ y por los jonios, y bajo el nombre de ‘’Esmirna’’ participó en la Federacion Jónica de 12 ciudades. Durante la era cristiana, una de las primeras siete iglesias establecidas en Anatolia se encontraba aquí.
Cuenta Pausanias, el escritor que vivió en el siglo II d. de C., que un día Alejandro el Magno, mientras estaba cazando en el monte Pago, se durmió bajo un árbol cerca de un templo en el que se veneraba a las dos Némesis. Las diosas se le aparecieron en sueños y le ordenaron fundar una nueva ciudad adonde trasladar los habitantes de la vieja Esmirna. Éstos consultaron el oráculo de Apolo de Claros y, después, se trasladaron a la nueva ciudad, en las laderas del monte Pago, donde todavía hoy se encuentra la moderna ciudad de Izmir.

Pérgamo
La ciudad constituye una de las mayores capitales del mundo helenístico: las tres murallas que seguían la orientación del terreno aseguraban la necesaria defensa, mientras que en el interior los distintos edificios, en su mayor parte ligados al nuevo gusto helenístico, le conferían un aspecto moderno y funcional. La historia política de Pérgamo es bastante singular: tras el esplendor urbanístico y cultural, en el 133 a. de C., el soberano Atalo III dejó en herencia este reino a la potencia romana con un gesto sorprendente por muchas razones.

Lidia.
Antigua región de la costa occidental de Asia Menor. Limitaba al N con Misia, al S con la región de Caria, al E con Frigia y al O con el mar Egeo. En su interior presentaba una pronunciada orografía, donde destacaban el monte Tholos, el monte Drakon y el Sipylos. Entre las montañas se extendían fértiles llanuras, surcadas por numerosos ríos como el Hermes y sus afluentes el Hyllos, Koganos y Paktolos y el Kaystros. La economía de sus antiguos habitantes se sustentaba principalmente en la agricultura y en el pastoreo; también sobresalían por el comercio de vid, azafrán y oro. Eran los Lidios un pueblo de origen semita mezclado con pueblos frigios de procedencia aria. La mitología griega encontró los orígenes de su monarquía en dos dinastías, los atyades y los heráclidas. A partir de 687 a.C. se instauraría la dinastía de los Mermnadas. Hasta este momento Lidia había girado en la órbita del Imperio Frigio.

Durante el reinado de Giges, los cimerios atacaron el territorio y éste se sometió a la hegemonía asiria con el fin de resistirlos. Su influencia comenzaba a dejarse sentir en las colonias griegas del Egeo. La política expansionista a través del mar Egeo, la lucha contra los cimerios y la asimilación del helenismo fueron los principales objetivos desempeñados por los monarcas lidios. El rey Ardys se apoderó de Priene y Aliates ocuparía Clazómenas y Esmirna. Este último soberano fue el primer gran monarca lidio: combatió contra el rey medo Ciaxares y extendió su poder en Anatolia hasta fijar las fronteras lidias en torno al río Halys. Hacia 580 a. C. Aliates expulsó a los cimerios definitivamente del territorio, y ocupó la zona central de Frigia. Su sucesor Creso heredaría un reino que ocupaba casi toda la región de asia Menor; este monarca ocupó Éfeso, aunque hacia 546 a.C. fue derrotado por Ciro el Grande, quien lo sitió en Sardes y lo hizo prisionero. A partir de ese momento Lidia pasaría a formar parte del imperio sasánida. Tras la conquista del Imperio Persa por parte de Alejandro Magno, Lidia se sometió al dominio de los monarcas seleúcidas. En 135 a.C. fue conquistada por los romanos, y Diocleciano la transformó en una provincia independiente. Los lidios poseían un alfabeto que constaba de veintiséis, letras procedente en parte del alfabeto griego. Actuaron de intermediarios entre Oriente y Grecia, y fueron el primer pueblo en utilizar lingotes de metales preciosos y acuñar monedas para hacer más fáciles los intercambios comerciales.

Çanakkale
Çanakkale es el nombre actual de los Dardanelos (el antiguo Helesponto), el estrecho de 72Km. de largo que une el mar Egeo y el de Marmara.

La península de Gelibolu
La batalla de los Dardanelos.
La península de Gelibolu (o Galípoli) fue el escenario de la gran lucha de marzo de 1915 cuando los Aliados de la Primera Guerra Mundial iniciaron una ofensiva con la flota más poderosa de la época y quedaron vencidos ante la defensa más sangrienta y más gloriosa de la historia...
Con los cementerios de sus mártires, con todos aquellos recuerdos escalofriantes y los museos militares que los resucitan, Gelibolu es el testigo de la página más trágica de nuestra reciente historia pasada.

Assos
La historia de la antigua ciudad de Assos, se remonta hasta el reinado del rey hitita Tutalia IV en el siglo XIII a. de J. C., es un lugar arqueológico e histórico de una belleza singular con su ubicación extraordinaria en la orilla del Mar Egeo justamente enfrente de la isla de Lesbos, con los restos del templo de Atenea al estilo dórico que data del siglo VI a. de J. C. con las murallas y otras ruinas del antiguo puerto.


Troya
Antigua ciudad de Asia Menor y capital de la Tróade, cuyos restos fueron descubiertos a finales del siglo XIX en la actual Turquía, en una colina rocosa ubicada entre dos ríos y próxima a la costa del Helesponto (estrecho de los Dardanelos; mar Egeo). Es famosa por la Iliada y la Odisea, escritas por Homero.

El descubrimiento de la antigua Troya
Su constante presencia en las leyendas antiguas, en la que es presentada como capital de una poderosa civilización enfrentada a la griega, hizo despertar el interés de arqueólogos e historiadores por demostrar su existencia real. Fue el alemán Heinrich Schlieman quien inició en 1871 las excavaciones que darían con sus restos, en el montículo de Hissarlik, lugar que se correspondía con las descripciones presentes en las obras del poeta épico Homero. Encontró enterrados vestigios de cuatro asentamientos humanos, superpuestos en diferentes estratos, e identificó en un principio a la Troya homérica con el tercero de ellos, aunque más tarde consideró que se correspondía con el segundo. Wilhem Dörpfeld, también alemán y continuador de los trabajos de Schlieman, confirmó en 1893 la existencia de hasta nueve estratos distintos de ruinas, correspondientes a otras tantas ciudades antiguas, y que abarcaban desde el 3.000 a. C. hasta el comienzo de nuestra era. Según Dörpfeld, en opinión que ha sido confirmada por estudios recientes, la Troya descrita en las obras de Homero ocupaba el sexto estrato, y habría sido fundada entre el 1.500 y el 1.200 a.C. Los restos encontrados, correspondientes a una ciudad-fortaleza mucho más extensa que las de los estratos más antiguos, mostraban una gran semejanza con los hallados en Cnossos (isla de Creta), lo que refleja la similitud de la cultura troyana con la micénica. Entre los restos anteriores a aquéllos destacan los del segundo estrato, pertenecientes a una importante ciudad pre-micénica construida en torno al 2.000 a. C. De su riqueza son testimonio las piezas de oro, plata y bronce desenterradas por Schlieman, que forman el llamado "tesoro de Príamo". El séptimo estrato se corresponde con una pequeña aldea griega, y el octavo con la ciudad helenística de Ilion, mientras que en el noveno y más moderno se hallaron las ruinas de Ilium Novum, una población grecorromana de principios de la era cristiana.

Troya homérica y Troya histórica
Las epopeyas de Homero se basan en una tradición transmitida por los cantos de los aedos, que recogían leyendas relacionadas con la guerra entre Troya y los pueblos griegos. En la Iliada, que integra junto a la Odisea el ciclo troyano, se narra el asedio de Troya y su posterior destrucción. Esta guerra legendaria fue provocada por Paris, hijo del rey troyano Príamo, que raptó a la bella Helena, la esposa de Menelao de Esparta. Los jefes griegos, aqueos y eolios, unidos por un juramento de fidelidad, reunieron en Áulida un ejército con más de 100.000 hombres y 1.200 navíos, y partieron hacia Troya para rescatar a Helena. Al mando de la expedición estaba Agamenón, hermano de Menelao, al que acompañaban Ayax, Aquiles, Ulises, Diómedes, Néstor, Filoctetes y otros héroes griegos. Los troyanos, comandados por el gran guerrero Héctor, se negaron a liberar a Helena, ante lo cual los griegos comenzaron un asedio que se prolongó durante diez años. Al final de éste, Aquiles se retiró de la batalla, lo que estuvo a punto de provocar el fracaso de la empresa griega. Sin embargo, Ulises ideó una estratagema que permitió entrar en la ciudad sitiada: ofreció a los troyanos un gran caballo de madera como regalo para conseguir la paz. Aquéllos, confiados, introdujeron el caballo en la ciudad, sin saber que en su interior se habían escondido los guerreros griegos, que se apoderaron de Troya y, posteriormente, la saquearon e incendiaron. Tras la guerra, el poema narra el regreso de los vencedores a sus lugares de origen y las penalidades que sufrieron. Esta tradición épico-mítica está inspirada en el conflicto bélico que sostuvieron troyanos y griegos entre los siglos XIII y XII a.C. La realidad de estos hechos fue negada durante mucho tiempo, aunque los historiadores modernos aceptan su veracidad. Parece ser que la guerra se originó por la pretensión griega de expandirse hacia el Ponto Euxino, que chocó con la oposición de Troya. Ésta controlaba el paso de los Estrechos y era rica en oro, plata y otros metales preciosos, lo que, unido a su importancia estratégica, animó a los griegos a emprender su conquista. La guerra se libró en Troáde y las islas vecinas, y finalizó con el asedio y destrucción de la ciudad, fechado en el 1184 a.C. (también se señalan el 1335 y 1135 como fechas probables de la caída de Troya).

Manisa
Sardes ( Salihli-Manisa )

Sardes, que fue la capital de la antigua Lidia, es una de las zonas arqueológicas más interesantes de Turquía donde se pueden ver numerosos edificios monumentales situados en un extraordinario ambiente de belleza natural. Los aficionados a la mitología y la arqueología recordarán muchos nombres relacionados directamente con la ciudad de Sardes, tales como Pactolo, el famoso río de oro y Creso, el primer soberano que acuñó monedas y cuyo nombre significa ‘’riquezas’’...

Historia: La historia de Sardes, situada en las riberas del Pactolo (el actual Gediz) cerca del pueblo de Salihli a 72Km. de Ýzmir, se remonta hasta el II milenio a. de J.C. sin embargo Sardes empezó a destacarse a partir del siglo VII a. de J.C. cuando se convirtió en la capital de Lidia. Sardes vivió su edad de oro durante el reinado de su famoso rey Giges y alcanzo el apogeo de su historia durante el siglo VI. a. de J.C. bajo el gobierno del rey Creso.
La ciudad romana se encontraba al norte de la acrópolis, ocupando la zona donde anteriormente habían surgido los barrios lidios y helenísticos y parte de la Vía Real que llegaba hasta Susa. Al norte de la calle se alzaban las ruinas del gimnasio y de una de las sinagogas más importantes.

Gran Mezquita, un espacio nuevoEl patio con pórticos de la Gran Mezquita (Ulu Cami) de Manisa, construida en 1366 durante el reinado del emir Iþak Bey, de la dinastía de los saruhan, está formado por el aprovechamiento de antiguas columnas que sustentan arcos peraltados y provistos de tirantes que estructuran el espacio.
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